Siete pecados capitales castigados con la muerte para aquellos que se atrevan a cruzar el umbral que separa el bien del mal. Cometidos en solitario aseguran la penitencia eterna entre las almas del purgatorio, pero juntos despedazarán el equilibrio de la balanza y transportarán el término a un nuevo significado.
Es la hora del Pecado definitivo.
Siete bases que encajan perfectamente entre sí dando un nuevo sentido a la serie de figuras. Elementos de continuidad entre las composiciones y accesorios intercambiables entre las escenas.
Cometer el Pecado Definitivo obliga a recopilar todas las piezas que componen la colección “Los Siete Pecados Capitales” y engarzarlas linealmente en el orden definido. El arrepentimiento no es pecado y es precisamente éste el único sentimiento que los aficionados a la serie experimentarán al completar el espectacular diorama final.
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